Vivir para contarlo
Silencio, como el que guardó mi madre bajo el peso del cuerpo de mi padre en esa fría sala de Balmaceda, Concepción. Como el que no pudo romper en Barros Arana cuando el tribunal dijo que debía entregarnos fin de semana por medio. Como el que la obligó a tragarse el llanto cuando con mi hermano en brazos se dirigió al hospital. Como el de su mirada cuando nuevamente fue golpeada en el umbral de la puerta. Silencio, como el que existe en la marcha ahora mientras con mi madre levantamos el lienzo: «Ni una menos. Ni una muerta más».
Jenifer Martínez Parra, 32 años, San Pedro de la Paz
El miedo de todas
Después del colegio, habíamos quedado en pasar a comer papas fritas al Shawarma. Debía ser una tarde tranquila, y así lo fue hasta que comencé a sentir la natural prisa del sol escondiéndose, llevándose consigo mi seguridad y confianza en los demás. ¿Mi falda está muy corta? ¿Pasaré desapercibida si me pongo mi capucha? Intentaba normalizar mi respiración mientras repetía que todo saldría bien, que yo estaría bien. Cierro la puerta de mi casa y dejo salir un suspiro de tranquilidad. Entonces mi alivio se convierte en el de toda mi familia.
Valentina Monsalves Jara, 15 años, Coronel.
La Flaca
Todas las tardes, después del colegio, la Flaca se cambiaba de ropa y se iba al centro. Guitarra al hombro, caminaba desde Pedro del Río y ponía su paño al lado de la otrora «parada de los tontos»; allí se olvidaba de todo. La Violeta y la Negra la acompañaban siempre para conseguir algunos pesos para llevar comida a la casa. Algunos días le iba bien, otros casi no conseguía nada. La Flaca tenía voz de ángel, me gustaba escucharla. Un día no apareció más. En las noticias, un cuerpo, una flaca asesinada, una voz más apagada.
Belén Guzmán Díaz, 40 años, Coronel.
Liceo de Niñas
Me gustan esos días en donde me caigo bien y soy mi mejor amiga. Me invito a hacer las cosas que me gustan y se me pasan las horas. Recuerdo a las amigas que han pasado por mi vida y los rituales de ponernos bonitas. Usar perfume, arreglar nuestra ropa, el maquillaje, la chasquilla, el esmalte de uñas. Extraño esos días, a esas mujeres que ahora están lejos, en otras ciudades, en otros continentes. Las que fuimos cómplices en esos días, donde lo importante era hablar de nuestros sentimientos, reír y brillar para nosotras mismas.
Valentina Arteaga Nova, 28 años, Tomé.
Ellas y la Ester Roa
Desde la caseta mi vista era panorámica. Con sus moños siguiendo el vaivén de sus movimientos, calentaban las jugadoras del campanil y las del cacique. También
trotaban las árbitras. Yo, ansiosa desde las alturas, abría la transmisión comentando frente a la cámara. Y en el Ester Roa, nuestra primera alcaldesa y testigo del espectáculo recibió el partido de la primera fecha del fútbol femenino. Nunca más sin nosotras.
Nicole Olguín Fierro, 31 años, San Pedro de la Paz
Color candelaria intenso
Mención Honrosa
A los catorce años, se hace cargo de las tierras de su padre. A los quince, es la criolla más hermosa del reino. A los diecisiete, desprecia, en su cara, al gobernador. Al día siguiente, un tribunal de la Colonia la acusa de insurgente. A las dos semanas, prefiere un calabozo al lujoso palacio de gobierno. A los veintidós días, se fuga de los subterráneos de la fortaleza Penco. A los doscientos años, su lápida le reconoce «virtudes domésticas». Candelaria Soto Guzmán, Cementerio General de Concepción, dudosamente descansa en paz.
María Bascuñán Godoy, 43 años, Talcahuano.
Octubre de trabajo
Abrí la cafetería a las 8 en punto, como de costumbre. El aire estaba fresco. A eso de las 18, ellas entraron corriendo. El aire se volvió picante. Sus miradas desesperadas rogaban ser ocultadas. Las hice pasar a la cocina mientras les facilitaba las cosas que pedían: papel de cocina, agua, ¡bicarbonato, por favor! Segundos más tarde entraron ellos, como perros buscando un hueso. «¿Viste a dos mujeres encapuchadas?», preguntó uno. «Corrieron hacia allá», dije, indicando la otra calle. Ha pasado un mes con las chicas de la cocina, siempre me visitan, puntuales. Ya creo que somos amigas.
Alison Gajardo Roa, 22 años, Nacimiento.