Febrero 18, 2026

El laboratorio energético donde Chile prueba su futuro con hidrógeno verde: los factores que posicionan a la UCSC como referente latinoamerican

planta hidrogeno verde UCSC-compressed
  • Infraestructura universitaria integra producción, uso y formación especializada para adaptar esta fuente limpia a la industria y al transporte.

El hidrógeno verde suele imaginarse como una promesa lejana, pero en el Biobío comienza a tomar forma concreta. Allí, la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) impulsa un ecosistema donde este vector energético no solo se produce, sino que también se prueba, se aplica y se estudia, convirtiendo a la región en un espacio real de experimentación tecnológica y desarrollo industrial.

Chile se ha posicionado en los últimos años como uno de los países con mayor potencial para el desarrollo del hidrógeno verde, gracias a sus ventajas comparativas en energías renovables. En ese escenario, la Región del Biobío y la UCSC emergen como actores estratégicos, no solo por su capacidad de producción, sino por su enfoque en validación tecnológica, formación de capital humano e investigación aplicada. El Director del Centro de Energía de la UCSC, Dr. Ricardo Lizana, explica que el hidrógeno verde se basa en un proceso relativamente simple desde el punto de vista conceptual, pero altamente dependiente de condiciones energéticas competitivas: “Para producir hidrógeno verde se necesitan dos elementos clave. Uno es el agua y el otro es la energía eléctrica proveniente de fuentes de energía renovable. De esa forma, usando electricidad de origen renovable, podemos separar la molécula de agua en hidrógeno y oxígeno”.

Este factor es determinante en los costos de producción. Según el académico, cerca del 70% del costo del hidrógeno verde está asociado al precio de la energía eléctrica, lo que explica por qué países con alto potencial renovable, como Chile, se ubican en una posición de privilegio a nivel global. El potencial fotovoltaico del norte y la energía eólica del sur han permitido que el país se instale entre los cinco más competitivos del mundo en esta materia.

Sin embargo, el Biobío presenta una diferencia clave respecto de otras zonas del país. Más allá de su potencial eólico y solar, la región cuenta con una base industrial consolidada que ya utiliza subproductos asociados al hidrógeno, además de una infraestructura logística relevante, con puertos, aeropuertos y una demanda interna real de combustibles. “Si nosotros queremos validar el uso del hidrógeno, validar de forma local y generar las primeras experiencias tempranas con el uso de esta tecnología y generar ese capital humano, la única región que tiene todo para poder implementar es Biobío. Y esa es la clave de Biobío: generar las primeras experiencias para que después nosotros podamos exportar capital humano y tecnología”, señala el Dr. Lizana.

En ese contexto, la UCSC juega un rol central. La Universidad se prepara para inaugurar una nueva etapa de la planta de producción de hidrógeno verde que no solo contempla la generación del energético, sino también su aplicación en electromovilidad, sistemas de respaldo eléctrico y la producción de combustibles sintéticos y sustentables para la aviación. Se trata de una infraestructura que integra toda la cadena de valor, desde la producción de energías renovables hasta el uso final, algo que hoy no existe a nivel nacional y que es poco común incluso en Latinoamérica. “Por lo tanto, la Universidad, en ese sentido, por infraestructura, está en un nivel de exclusividad bastante interesante, y no solo a nivel nacional, sino que estamos hablando incluso a nivel latinoamericano”, afirma el Director del Centro de Energía UCSC.

Este enfoque integral permite a la UCSC ofrecer una experiencia práctica diferenciadora tanto para la formación de estudiantes como para el desarrollo de investigación aplicada, en una tecnología que aún se encuentra en proceso de validación a nivel mundial. La apuesta no es solo adoptar soluciones desarrolladas en otros países, sino participar activamente en la competencia global por adaptar el hidrógeno verde a distintas cadenas productivas y contribuir a la creación de un nuevo mercado energético.

Centro de Energía UCSC

El liderazgo actual del Centro de Energía es el resultado de un trabajo sostenido que comenzó alrededor de 2017 y 2018, con proyectos interdisciplinarios como iniciativas en biomasa y la posterior implementación de una MicroRed. Con el tiempo, la productividad académica llevó a que la Universidad declarara la energía como área emergente y luego prioritaria, consolidando formalmente el Centro de Energía hace tres años.

Mirando hacia adelante, el año 2026 aparece como un punto de inflexión para la región del Biobío, con la llegada de financiamiento y la definición de proyectos piloto a escala de megawatt, que permitirán avanzar en el escalamiento del hidrógeno verde. En ese escenario, la articulación entre universidad, industria y territorio será clave para definir las líneas prioritarias de desarrollo.

El capital humano es otro de los pilares del posicionamiento regional. El Biobío cuenta con escuelas consolidadas en áreas como ingeniería eléctrica y química, y con profesionales que llevan décadas trabajando con hidrógeno en la industria, aunque no necesariamente en su versión verde. Esta base permite una reconversión rápida y efectiva, una ventaja que pocas regiones poseen.

Desde esa perspectiva, la visión estratégica que impulsa la UCSC y su Centro de Energía apunta a ir más allá de la exportación del recurso. El foco está puesto en generar conocimiento, tecnología y capacidades humanas que permitan al Biobío proyectarse al mundo como un referente en sustentabilidad y desarrollo energético avanzado, consolidando un liderazgo que combina infraestructura, investigación y formación con una fuerte identidad territorial.

Verificado por MonsterInsights